FALTA DE DESEO, LA MÁS FRECUENTE.
La falta de deseo, la anorgasmia o la incapacidad para llegar al orgasmo, y la dispareunia o dolor
en la vagina a la hora de realizar el coito son las disfunciones sexuales femeninas más frecuentes
en la mujer y por las que habitualmente se acerca a la consulta del especialista. La falta de
deseo se presenta principalmente en el climaterio por las alteraciones hormonales. Es frecuente
en la menopausia y también la produce el uso continuado de la píldora anticonceptiva. Esta
disfunción afecta la relación de pareja y a la calidad de vida. Con el diagnóstico se confirma
si existe una carencia de andrógenos y se puede proporcionar un tratamiento hormonal sustitutivo
que no es invasivo como los parches o el gel en la piel. Estos tratamientos proporcionan más
vitalidad y energía a la vez que frenan la osteoporosis, sin efectos secundarios. Este tratamiento
requiere un seguimiento para ajustar la dosis cuando es necesario, un control que se realiza cada
tres meses. La falta de deseo no está siempre ocasionada por razones de índole orgánica. De hecho,
el stress y problemas de pareja, entre otros, pueden ocasionar esta disfunción. Para ello, la ayuda
de la psicóloga-sexoterapéuta es impresdindible.
La falta de orgasmo o anorgasmia es también otra de las disfunciones sexuales frecuentes para las
que también el tratamiento hormonal puede ser una solución así como la terapia psico-sexológica o
en muchos casos, ambos tratamientos.
Actualmente, un correcto diagnóstico nos conduce al tratamiento adecuado tanto si es de índole
orgánico como psíquico o de origen mixto, es decir, por razones psíquicas y orgánicas.
Para el diagnóstico se requiere una completa historia clínica y una analítica que incluya los
índices hormonales para así conocer las razones de las disfunciones. Afortunadamente, hoy existe
medicación con la que se puede regular las deficiencias hormonales, muy a menudo causantes de las
disfunciones sexuales. Fármacos y terapia sexual completan el tratamiento.